Carta a Pizarnik II (diario de la mente deshecha)
Pizarnik,
hay un temblor en el ojo que no mira.
Un ruido.
Un animal que me escribe desde adentro.
Todo se fragmenta:
la cama,
la palabra,
el yo.
El espejo me devuelve una mujer que no llegó a tiempo a su propio cuerpo.
La escucho pedir disculpas en un idioma que no existe.
Tiene la lengua llena de relojes rotos.
Fui Bukowski otra vez,
me arrastré por la noche buscando una palabra sucia,
una que oliera a verdad,
a piel y a mugre.
La encontré bajo la mesa:
decía soledad con la boca abierta.
Pizarnik,
tus versos laten en mi garganta como insectos atrapados.
No los escupo.
Los dejo hacer nido.
He bebido silencio hasta volverme agua turbia.
He amado hasta ser eco.
He llorado hasta volverme cielo sin luna.
Y aún así —
sigo viva.
Sigo viva.
Sigo viva.
Aunque cada respiro parezca un error de fábrica.

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